Romeo:- (A un criado) ¿Quién es aquella dama que enriquece la mano de aquel galán?
Criado :- No la conozco, señor.
Capuleto :- ¿Qué hay, que pasa sobrino? ¿Por qué os alteráis así?
Capuleto:- ¿Es el joven Romeo?
Teobaldo:- ¡El mismo, ese villano de Romeo!
Teobaldo:- ¡Es la mejor actitud cuando entre invitados hay un canalla semejante! ¡No lo sufriré!
Teobaldo:- Pero, tío, esto es una afrenta para nuestro linaje.
Romeo:- ¿Y no tiene labios el santo lo mismo que el romero?
Julieta:- Los labios del peregrino son para rezar.
Julieta:- El santo oye con serenidad las súplicas.
Romeo:- Pues oídme serena mientras mis labios rezan, y los vuestros me purifican. (La besa)
Julieta:- En mis labios queda la marca de vuestro pecado.
Romeo:- ¿Del pecado de mis labios? Ellos se arrepentirán con otro beso. (Torna a besarla)
Julieta:- Besáis muy santamente.
Ama: - Vuestra madre desea deciros una palabra.
Romeo:- ¿Es una Capuleto? ¡Oh, cara cuenta! Soy deudor de mi vida a mi adversario.
Julieta:- Ama, ¿sabes quién es este mancebo?
Julieta:- ¿Y aquel otro que sale?
Ama:- El joven Petrucio, si no me equivoco.
Julieta:- ¿Y el que va detrás… aquel que no quiere bailar?
Julieta:- Pues trata de saberlo. Y si es casado, el sepulcro será mi lecho nupcial.
Ama:- Es Montesco, se llama Romeo, único heredero de esa infame estirpe.
